lunes, 12 de marzo de 2012
Manto Negro: One-Shot "A.B.C"
One-Shot: "A.B.C. 1.2.3"
Adrenalina. Besos. Confesiones
Su intención era besarla delicadamente, hacerla reaccionar y pedir más entre susurros. Sin embargo, fue su cuerpo el que no aguanto la separación y exigió más apenas probó el sabor de sus labios. Contrario a todo pronóstico, la pelirroja se entregó al beso con fuerza producto de la práctica. Danzó siguiendo su paso, menguó cuando fue oportuno y aceleró en el instante correcto. Presionó y cedió a partes iguales. Rose no era una inexperta.
Movió sus manos, las ubicó tras su cuello y apretó su rebelándose bajo el dominio de su cerebro. Todas sus acciones parecían fríamente correctas. Deslizó algunas caricias sobre su uniforme, dejando que la tela generara las descargas. No obstante, fueron sus dedos lo que sintieron un cosquilleo inoportuno.
Deseó más y Rose no le concedió chances.
Se alejó de él bruscamente, separó sus labios y lo miró directo a los ojos. La firmeza estaba ahí, confundiéndose con el velo de deseo. Rose podía considerarse no muy humana por el mundo, pero tenía hormonas en su interior.
—¿Malfoy? –inquirió ella, apretando sus manos sobre sus hombros.
Él sintió otro cosquilleo y se acercó de nuevo —Dime –contestó con naturalidad, bajando sus labios a su cuello.
Empezó a besarla con delicadeza en la piel expuesta por el uniforme. El blanco pulcro brillaba con su pecosa piel. Se imaginó la vainilla con chispas de chocolate… y algunas manzanas picadas, agregó deleitándose con su aroma. Prontamente, consiguió un suspiro de ella.
—¿Qué estás haciendo aquí? –preguntó en voz baja, asegurándose de controlar su voz.
—Besándote con gusto… –contestó insolente, haciendo lo que decía—. Sabes delicioso… –murmuró en su oído, buscando seducirla.
En cualquier momento, la enfermera podía entrar y atraparlos. Pero eso sólo agregaba emoción a esta aventurilla personal. Besarla parecía lo correcto, pese a las circunstancias tan opuestas. Acarició un poco más sobre la tela.
—No…
El susurro de ella, lo detuvo. —Te gusta, no lo niegues –le dijo a sus labios, mirándola.
Rose parpadeó brevemente y lo miró de forma inquisitiva. Ladeó con ligereza su cuello, inclinando su cabeza muy cerca de sus labios. La mirada de ella no reflejaba nada de sí misma.
—No lo niego –dijo—. Lo que me inquieta es saber por qué te gusta a ti…
Y antes de que pudiera replicar, Rose apretó sus hombros y se acercó para dejarle un beso. El movimiento comenzó tan apasionado como el color intenso de su cabello. Una batalla magistral donde ganar no garantizaba victoria alguna. La sensación fue sublime, recorriendo su cuerpo e induciéndola a arriesgar más.
Curiosamente sintió como si aquello no fuese la primera vez, la sensación era curiosamente familiar.
Scorpius necesitó de toda su fuerza interna para separarse de ella. —En realidad vine a ofrecerte un trato, Weasley.
Sus palabras dictaban frialdad, pero su tono de voz… era deseoso.
La pelirroja no contestó, se limitó a alejarse de él y separar sus manos. Ella no parecía tan sacrificada. Scorpius percibió como todo en Weasley brillaba en naturalidad.
—Yo no le digo a nadie de tu relación con Manson –susurró sonriente—, y tú me acompañas a un pequeño baile clandestino.
La expresión de la pelirroja no cambió; de hecho, con calma comenzó a doblar el pergamino para guardarlo forzosamente en el sobre. —Negarme sería estúpido –tomó ella la palabra, a lo cuál Scorpius asintió—. De acuerdo –aceptó sin mirarlo.
—Me encanta hablar con gente racional… y prudente –alargó la última palabra.
Rose sonrió maquiavélicamente como pocas veces hacía. —Pero el asunto está en que yo sé de tu relación con Jord antes de ésta morir…
Sintió su expresión petrificarse frente a ella. Aquello debía ser imposible. Todo entre Amanda y él fue secreto, sin romances, sin regalos, sin pruebas. Tan sólo unos pocos recuerdos. Por lo demás, era imposible que…
—No te arriesgarás a que lance sobre ti la sospecha ¿verdad? –preguntó Rose, mirándolo ahora de forma neutral—. Conozco mejor que nadie como el Ministerio utiliza las salidas fáciles cuando las investigaciones están difíciles… Asegurar que Jord fue asesinada por un novio celoso es más sencillo que aceptar su incompetencia –argumentó ella.
Scorpius se bajó de la cama y acercó la pelirroja hacia sí, haciéndola trastabillar ahí mismo. —No te conviertas en mi enemiga, Weasley. No me amenaces porque soy capaz de…
—Ninguno está en posición de ser enemigo de nadie, Malfoy –respondió con seriedad, sosteniéndole la mirada—. Tú tienes un secreto tan grave como el mío. A ninguno nos convine que se sepa. Chantaje por chantaje –arremetió.
—¿Entonces, por qué diablos hablas? –gruñó—. ¿Qué quieres a cambio?
—Yo voy a tu baile y tú no dices nada. Pero tú deberás hacer algo a cambio de mi silencio –Scorpius no habló, incapaz de entender cómo perdió el control del asunto—: deberás ayudarme a humanizarme –exigió a cambio.
—¿Perdón? –replicó sin entender.
—Te he visto… eres gruñón, bromista, amigable, intenso… un humano completo –dijo ella—, quiero humanizarme, quiero poder sentir.
Scorpius arrugó la cara —Sigo sin comprender, Weasley. Explícate.
—Intenta humanizarme, dime las cosas más sencillas… Enséñame a sentir como una humana cualquiera –explicó su solicitud.
Su silencio fue un montón de preguntas irracionales. ¿Enseñarla a sentir?, se preguntó.
La pelirroja se alejó de él, sentándose en la cama delicadamente. —No puedo hacerlo. Es imposible para mí… nunca sé cómo reaccionar y mucho menos cómo sentir. Todos los humanos sienten, menos yo –aseguró mirándolo—. Cuando perdí a mis padres, todo se quebró en mí, Malfoy, eso dijo una doctora muggle hace años atrás unido al hecho que no era permanente, podía ser curable -hizo una pausa-. En mi familia, todos lo saben. Sonrío cuando veo que otros sonríen, aplaudo cuando otros aplauden, pero nunca soy yo quién inicia con una sonrisa honesta, nunca soy yo quien empieza los aplausos –resumió.
Comprender aquella confesión no entraba en sus capacidades. Lo que ella decía parecía genuino y muy real, entre los pasillos y muros muchos lo habían murmurado. La pelirroja era diferente, congeniaba, no bromeaba, no charlaba. Simplemente existía entre los estudiantes destacados. Incluso Edward lo dijo horas atrás, pero su mente no lo digería ahora, porque hacía sólo minutos ella suspiraba bajo sus labios. Eso era un ejemplo de sentir. Aquí había algo raro, pensó.
La miró fijamente. Rose era hermosa, agradable a la vista, brillante. No obstante, siempre parecía existir con un velo oscuro a su alrededor, como un manto negro. Scorpius frunció el ceño, recordando en lo que estarían involucrados próximamente. Sin poderlo evitar, tendrían que amigarse si querían descubrir la verdad que el animalejo egipcio les ofrecía. Si querían sobrevivir, Scorpius lo pensó, debían actuar como compañeros. Esta ridícula idea podía beneficiarlos a ambos en distintas causas...
—¿Por eso tu relación con Manson? –inquirió tras un breve silencio—. No lo quieres ni te gusta… sólo buscabas emociones.
La pelirroja parpadeó. —Me parece agradable, sí. Comprendo que tiene cualidades físicas sin duda más que apropiadas –hizo una pausa—, pero no, no me gusta más allá de su atractivo físico. Lo terrible que suena esto es exactamente lo que me indica que debo humanizarme –destacó mirándolo.
—¿Por qué quieres humanizarte? –preguntó, sin saber qué indujo su inquietud.
Rose miró a la distancia. —Sólo me queda mi hermano y mis abuelos maternos, quisiera poder sentir por ellos –respondió.
—Tienes más familia que ellos, Weasley. Medio Hogwarts parece familia tuya –bromeó irónico, dándole la espalda para sentarse en la cama más cercana.
—Mi relación con ellos es difícil. Cuando mis padres murieron, me negué a tener una conexión con ellos –confesó serenamente.
Él carraspeó incómodo. —¿Por?
—La magia mató a mis padres, la magia no salvó a mis padres. Ni siquiera la estúpida magia sirvió para que se descubriera la verdad –indicó con acidez la pelirroja, ahora mirándolo.
—¿Negaste tu magia? –preguntó.
Ella asintió. —Y ni siquiera con eso conseguí perderla…
El silencio formalizó su llegada en ese momento. ¿Cómo pasó todo? En un instante, suspiraba en sus brazos y al siguiente… acababa de amenazarlo, confesarse y solicitarle algo. La paz era oportuna para pensar.
Su vida personal siempre fue sencilla. Aunque hijo de un hombre despreciado por la comunidad mágica, Scorpius creció rodeado de amor familiar infundado por su madre. Sus abuelos eran sus fríos abuelos, pero Astoria Malfoy consiguió construirle una burbuja de amor en la cuál encerró también a su padre. Contrario a la opinión de cualquiera, Draco Malfoy sonreía genuino ante su esposa y lo felicitaba con orgullo frente a cualquier logro. En su casa, nunca faltó nada. En cambio, a Rose J. Weasley, hija de héroes de guerra, ahijada del Salvador del Mundo Mágico y nieta en una amorosa familia, le faltó absolutamente todo.
Él creció en el seno de una dinastía involucrada en la magia oscura, pero acercándose a la luz con cada suspiro de vida. Mientras ella se envolvió en su propia oscuridad para no sentir más.
—Los sentimientos son una mierda, Weasley –argumentó, mirándola.
Ella lo miró. —Pues quiero de esa mierda—.
—No va ser sencillo, estoy seguro. Está… porquería que te rodea será difícil de romper, incluso dudo que se pueda. ¡Es más! ni sé por qué te creo esta tontería –habló, levantándose para caminar hacia ella—. Las cosas están así: ninguno de los dos abre la boca y nos ayudamos el uno al otro ¿de acuerdo? –la pelirroja asintió—. Perfecto. Pero debo aclararte que haremos esto a mi manera y bajo mis órdenes.
—Estoy dispuesta –aseguró, viéndolo llegar hasta ella.
—¿Por qué? ¿y por qué a mí?
Rose parpadeó. —Acabo de ser víctima de un impulso. El primero de toda mi vida –argumentó—. El beso fue más de lo que pude esperar, me descontroló –confesó con voz tranquila.
—Quizás no sea tan difícil sacarte de ti misma –sonrió, tomando su rostro entre sus manos—. Ya hablaremos de las condiciones… ahora accionemos la única cosa que te ha dado resultado: mis besos.
A.B.C – 1.2.3.
Los pasos de la música, los pasos de la muerte, los pasos de amor…
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Como siempre apurada para contestar y mas si quiero leer el ult cap.. Me encanto!!
ResponderEliminarEsto nos aclara varias dudas..
Ahora a ff.net..
¡Hola, nena! Muchas gracias, pronto publicaré más... estoy puliendo otro para esta semana. ¡Gracias por comentar! :D SAludos!!!
Eliminar:D ME ha encantado de verdad, fue tan lindo ese beso... pasional *w* De verdad q escribes genial. ME gusta mucho la personalidad de Scorpius, porque es muy diferente a la que siempre leí, y también la de Rose por lo mismo ^.^
ResponderEliminarAhora me voy a fanfiction para leerme el último chapter :)
Te mando un beso y un saludo!
Buenas vibras (-<)
Feer lml
Me encanto, qede muda espero q publique en la q tienen en fanfiction realmente me encanto esta histporia y no has publicado ams
ResponderEliminarvulve vuelve vuelve